Klaatu y GortEn “El Día que Paralizaron la Tierra”, clásico del cine filmado en 1951, un extraterrestre llamado Klaatu llega a la Tierra con la misión de advertirnos que si llevásemos nuestra carrera armamentista y afán de destrucción al espacio, amenazando la existencia pacífica de seres de otros planetas, nuestro mundo sería destruído para evitar que los humanos aniquilaran otras razas que habitan nuestro universo.

A pesar de que su intención no es hacernos daño sino evitar nuestra destrucción, es recibido de forma temerosa primero, y abiertamente hostil después; cuando parece que logrará hacer llegar su mensaje a gente con real poder de decisión, la burocracia y las peleas internas entre los representantes de los distintos países impiden la difusión del mensaje de paz a los líderes mundiales.

Luego se contacta con un científico, una de las mentes más brillantes de su tiempo, quien conoce demasiado bien al ser humano como para creer posible que el extraterrestre sea escuchado, no sin una demostración del poderío de este ser y del castigo que puede sufrir la humanidad si hace oídos sordos a la advertencia.

Así que convence a Klaatu de intentar abrirle los ojos al mundo entero de esta manera, por lo que el extraterrestre, valiéndose de su tecnología infinitamente más avanzada, anula el funcionamiento de todo aparato y maquinaria que funcione con energía eléctrica, en todo el globo, durante media hora; hecho que da el título al film, ya que durante ese lapso de tiempo dejan de funcionar automóviles, ascensores, maquinaria industrial, radios y televisores; prácticamente todo aquello que el humano ha vuelto indispensable para su subsistencia durante el siglo anterior. Solo permite que sigan en funcionamiento aquellas máquinas indispensables para evitar daños a los humanos, como por ejemplo el equipamiento hospitalario.

Sin embargo, la demostración consigue el efecto contrario al buscado: conscientes ahora del poder del extraterrestre sobre la existencia humana, el gobierno del país adonde Klaatu aterriza ( al que prefiero no nombrar… :S ) lo considera una amenaza y decide capturarlo o aniquilarlo, lo cual termina con el previsible asesinato del extraterrestre, quien antes de morir, insiste en recordarnos su advertencia, diciendo que nuestro destino está en nuestras propias manos.

No es difícil hacer paralelismos varios entre el argumento de esta película y distintos hechos históricos; cuando se estrenó (plena época del MacArthismo) muchos vieron en ella un alegato contra la feroz e injustificada caza de brujas que arruinó las vidas de miles de personas sospechadas (por lo general erróneamente) de simpatizar con el régimen soviético, en aquella época todavía grande y poderoso. Otros pueden comparar la misión de Klaatu con la de Jesucristo: fue enviado por seres infinitamente poderosos para salvarnos de nosotros mismos, y terminó entregando su vida a quienes vino a salvar.

El fin de estas líneas no es otro que compartir con ustedes una reflexión que en estos momentos tan difíciles para nuestro mundo y para toda la raza humana, no deja de dar vueltas en mi cabeza…

Tal vez la única forma de evitar que nos terminemos autodestruyendo, de impedir que el hermano mate al hermano, que el vecino derrame la sangre del vecino para ganar o recuperar unos metros más de tierra, polvo y miseria, es que un nuevo Klaatu descienda de los cielos para anular de una vez y para siempre el funcionamiento de todas aquellas máquinas que hayan sido pensadas o utilizadas para causarle daño a un semejante.

¿Podemos imaginarnos como sería nuestro mundo sin armas? Un mundo donde nos viéramos obligados a intentar dialogar y comprender al otro como herramientas para conseguir lo que queremos. Un mundo donde cada quien se resignara a ser quien es, y tener solo lo que tiene, antes que conseguir algo que realmente no necesita para ser feliz por medio de la violencia. Un mundo donde si realmente se llega al extremo (a mi modo de ver lindante con la locura) de querer matar a un semejante, saber que se tendrá que hacerlo con las propias manos, y luego mirar a los ojos de aquellos a quienes se ha dejado sin un padre, sin un hermano, sin un amigo.

Debe ser mucho más fácil quitarle la vida a alguien si no lo vemos, si no lo escuchamos, si lo único que hay que hacer es apretar un botón y relajarse, mientras la muerte se encuentra bien lejos, a cientos o miles de kilómetros de distancia, y le es negada a las víctimas toda posibilidad de defenderse. ¿Cuántos millones de vidas se hubieran ahorrado si aquellos que las segaron se hubieran visto obligados a poner en riesgo real la propia para arrebatar la ajena? ¿Cuantos de estos asesinos tienen los huevos suficientes para matar a alguien indefenso, pero que mantiene la cabeza alta y no aparta la mirada?

Tal vez no estoy en un día optimista precisamente, pero no puedo dejar de pensar que solo un nuevo Klaatu podría impedir nuestro triste destino como raza.

Comentarios de “El Día que Paralizaron la Guerra”

  1. bufalo_1973 escribió:

    Una pregunta ¿has terminado de ver la película? Lo digo porque creo recordar que el final no es el que dices.

    Sobre lo de un mundo sin armas… una piedra es un arma, al igual que una rama o el propio cuerpo. Y durante miles de años ha habido masacres teniendo que mancharse literalmente de sangre. Ejemplos de altos mandos que se iban al frente hay a cientos. Y de auténticos carniceros, más aún.

    Además, hay muchas maneras de matar sin armas. Las grandes empresas y las dictaduras podrían escribir enciclopedias enteras sobre el tema.

    La verdadera salvación de la humanidad vendrá cuando lleguemos a entender que la vida de los demás es tan valiosa como la de quienes queremos y que el dinero es sólo un contador de favores.

  2. CASE escribió:

    La película la ví hace varios años, de todas formas he refrescado mi memoria leyendo el siguiente artículo de Wikipedia (lamentablemente en la Wikipedia en español no existe el artículo de la película). Es verdad que el final no es exactamente así, en el artículo he puesto una versión reducida y simplificada para no extenderme demasiado en el tema. En el final, Klaatu es asesinado por los soldados, pero el robot Gort lo lleva a su nave, donde logra resucitarlo, pero sólo momentaneamente: Klaatu terminará muriendo al partir, pero llegará a cumplir su misión instantes antes de abandonar nuestro planeta, difundiendo su mensaje ante los líderes mundiales.

    En cuanto a lo que dices, es verdad que siempre ha habido y habrá guerras y muerte, aunque no haya armas, pero yo creo (y así lo planteo en el artículo) que serían muchos, muchísimos menos los que llegarían a derramar sangre si tuvieran que hacerlo con sus propias manos, y mirando a los ojos a su víctima.

    Es verdad también que ya desde hace miles de años atrás la gente se mataba con palos y piedras; armas sin duda efectivas para acabar con una persona, o con varias, o con todo un pueblo; pero no se puede destruir todo nuestro planeta a piedrazos, afortunadamente. Esto último solo lo permite la tecnología moderna, nuestra salvación y condena al mismo tiempo.

  3. Cleobulina escribió:

    “En el principio fue el verbo…” sentencia un antiguo libro acatado por variados pueblos en las regiones más dispares. Ahora, en que, a veces, el final parece rozarnos la mirada y traspasarnos el último esbozo de conciencia, la ausencia de la palabra se siente en cada estallido. Pero sobrevive en algunos el ansia de expresarse y cada letra vuelve a tener un significado aunque más no sea momentáneo. Este blog, sus comentarios, permiten prolongar una esperanza que, hoy en día, se come la cola a sí misma como una serpiente ávida de condenarse y consolarse al mismo tiempo.
    Es cierto que el hambre mata, que la ignorancia enferma, que el oprobio reina, pero los objetos ruegan por demostrar su inocencia. Una piedra puede contener un tesoro en su cavernoso interior, una rama sueña con alimentar un dulce fruto, la energía nuclear pugna por curar a los enfermos y dar de comer a los habitantes de este pródigo mundo. En el hombre, no obstante, conviven las múltiples posibilidades de transformarse en creador de bellos universos tendientes a la libertad, la igualdad y la justicia o de convertirse en el depredador de su propia especie a la búsqueda de objetivos indescifrables por unos y codiciados por otros. La culpa es patrimonio de la humanidad.
    Tal vez algún Klaatu se conduela de nosotros en un futuro que, quizás, no nos toque. Mi deseo, en esta noche sin estrellas de la historia, es que al menos exista un ser humano que pueda recibirlo.

    Cleobulina
    NI DIOS NI AMO

  4. Julio escribió:

    EL mensaje de Klaatu no lo entendia nadie.
    Klaatu ya fue
    LARGA VIDA A BENDER!!!

    y como cantaba Styxx al final del tema Mr. Roboto:
    “…The problem’s plain to see: too much technology
    Machines to save our lives. Machines deshumanize”

    Nanu nanu

  5. agata escribió:

    Gracias por recordarnos la película.
    Creo que el problema además de que las guerras se manejan con botones es que el flujo de dinero tambien.
    Solo se busca el beneficio comercial y por ejemplo un señor desde su computadora decide que para acomodar el resultado debe eliminar de la nómina a 500 personas y es sólo un click, el no le ve la cara cuando los echan de la compañia.
    De igual modo las mudanzas de dinero por transferencia electrónica (que no es dinero en papel, que no es una valija llena de billetes)hace que todo se acelere.
    Hoy se instala una empresa en India, en dos años se muda a Äfrica y si es mas barato se va a la luna pero el tendal que deja detrás nadie lo paga, no existe penalizacion legal, sanción económica ni recriminación moral para los que diesman la materia prima de otros países o mudan sus empresas contaminantes al extranjero logrando su plan estrátegico de contaminación cero para su país.
    Lo bueno CASE es que nosotros lo comentamos, que nos damos cuenta y los pensadores mas importantes de la actualidad ya comienzan a levantar la voz para decir basta.
    Serán escuchados en el inquietante 2012, llegarán de espacio exterior para enseñarños a no seguir en este camino que parece sin retorno.
    Tengo esperanzas a pesar de la cruel realidad que presenta Al Gore en su pelicula, tenemos que reaccionar.
    Cariños
    Agata

Dejá tu comentario

Se permiten los siguientes tags XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>